Ruta del Alcohólico Anonimo

Ebrio de Bellavista

Al alcohólico anónimo no le interesan las buenas costumbres, odia la sobremesa y tiene solo en mente una cosa, beber hasta no poder más. Barrio Bellavista es el lugar de acogida para este personaje que se mueve entre la masa poco fina que frecuenta los más diversos bares a partir de las dos de la tarde en adelante, todos los días de la semana.

Pío Nono es la calle donde la ley no rige, una hilera de bares y discos con los precios más aptos para la población, que no busca decoraciones hermosas ni finas, se presentan ante la inmensidad de público que comienza a poblar en grandes cantidades la calle al esconderse el sol. Entre la fauna se hacen notar universitarios sedientos de cebada, Reggetoneros buscando los ritmos de Puerto Rico  y Punks sentados en la esquina  de Dardignac pidiendo monedas para comprar en la única botillería de esta calle, la renombrada Dichos y Refranes, abierta sólo hasta las 1 AM por orden municipal.

PIONONO

El alcohólico solo busca enjugar su boca con el preciado liquido, y para esto se dirigirá primero a los tres locales más baratos de Pío Nono: Aliens, Zona 3 y Locos por el Deporte que se ubican muy cercanos a Antonia López Bello, con una carta poco variada  destacando sus cervezas a 700 pesos, con  un ambiente viciado y apretujado por las mesas colindantes. Para la dieta culinaria, Donde Memo´s Comida se encuentra al medio de estos tres locales, con completos a $1.200 y chorrillanas de dudosa procedencia a $2.000, todo sea por lo barato. Unos pasos más adelante encontramos el Bar-Restaurant Venecia, destacado por su mechada de tomate, palta y la verdadera mayo hecha en casa por $2.000 pesos. Perfecto para el bajón de nuestro borracho.

Si nuestro amigo alcohólico anda con ganas de bailar y disfrutar de una noche para no  olvidar jamás, se dirigirá a la disco Tu Tu Tanga. Las paredes rojas del local, junto con el reggaeton de moda en las radios, hombres con buzos deportivos y zapatillas anchas, mujeres con tacos altos y poleras apretadas, provocan  un ambiente adecuado para la caza del día. La especialidad del lugar es la piscola que se vende como pan caliente a solo $1000. El ingreso es gratis y sólo se cobra el consumo.

Si nuestro ebrio se pone sentimental y empieza a recordar el pasado, se puede dirigir a la Disco que evoca la época clásica como es la Delphos, ubicada en Antonia López de Bello hacia el este. Una disco con estética griega que en su interior almacena una inmensa cantidad de jóvenes en su pista de baile. A los meseros les pagan diez mil pesos a la semana y el dueño es narcotraficante, el servicio puede ser cuestionado.

Pisco

Siguiendo este camino nos encontramos con el espíritu de Bob Marley reencarnado en el Jaming Club. El alcohólico lograra ver su espíritu interior y la pachamama en esta disco donde lo ilícito esta permitido. El reggae y los rastafaris se pasean tranquilamente en un ambiente digno de club jamaiquino. Al oeste de Antonia López Bello, llegando a Constitución encontramos otra reliquia internacional, el Bar 2, connotado por sus persistentes tocatas tributo a diversos grupos argentinos, y donde  por las noches es común escuchar el Lamento Boliviano de Los Enanitos Verdes que retumba en toda la cuadra.

Si nuestro alcohólico esta lo bastante ebrio para probar nuevas experiencias, que no se alarme, ya que en Bellavista encontrara de seguro una disco gay de su agrado. A los pies del cerro, en la entrada del zoológico encontramos la discoteque Bokhara. Con un variado show de cantantes transformistas y bailes eróticos de hombres musculosos, que caldean el ambiente en el bar y lo hacen perfecto para coquetear con el mismo género.

El alcohólico ya no sabe donde está y decide cruzar los límites de lo barato, se dirige a la calle Constitución. El Muro de Berlín impuesto entre Pío Nono y Constitución se hace notorio en bares como el Dublín, Bar Constitución y Budapest, dedicado a un público extranjero o sencillamente con los recursos para pagar tragos arriba de tres mil pesos. Entre estas calles se encuentra el bueno, bonito pero carito, Paseo Bellavista que sigue la misma tónica que los anteriores bares. El alcohólico se frustra al no poder beber con clase y no pertenecer a los galanes de moda que se pasean frecuentemente por estos lados.

Cuando la velada esta en su apogeo y el alcohol ya ha invadido a toda la población que transita Bellavista, el peligro acecha. Aunque siempre existe un policía que te puede salvar de un apuro, ellos no están en todas partes, nuestro ebrio debe cuidar sus espaldas en especial en calles solitarias como lo son Purísima con Antonia López Bello y su esquina de la muerte, la calle Bombero Núñez y sus ebrios peligrosos en el que hay un alto porcentaje de asalto. Nunca es recomendable beber solo.

Cuando la resaca se avecina y la noche ha empezado a terminar no hay nada mejor que tomarse un delicioso y necesario antiácido para olvidar la caña. Para esto la única farmacia de Pío Nono, La Roesar, ubicada entre Dardignac y Antonia López  de Bello tiene los precios más bajos, no esta coludida. Abierta desde las 8 AM.

Si el alcohólico desea purgar sus pecados puede subir el San Cristóbal a pie o en teleférico y encontrarse cara a cara con la Virgen de la Inmaculada Concepción, conversar y rezar así nadie sentirá culpa por lo que ocurrió en la noche de copas del Barrio Bellavista.

La inmaculada

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